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Ya se pueden encontrar indicaciones para el autismo en los bebés.


¿Es posible el diagnóstico temprano de autismo en bebés?

El llamado trastorno del espectro autista se puede detectar en niños de hasta dos años de edad. Investigadores suecos han mostrado signos de autismo en niños más pequeños al examinar el movimiento de los ojos.

La última investigación de la Universidad de Uppsala descubrió que el movimiento ocular del bebé puede indicar autismo. Los resultados del estudio se publicaron en la revista en inglés "Biological Psychiatry".

Menos motivación social en bebés con AAS

Al medir el movimiento de los ojos, los investigadores probaron el patrón de respuesta de los bebés cuando fueron expuestos a estímulos visuales. Luego volvieron a examinar a los niños a la edad de tres años para determinar si tenían un trastorno del espectro autista (ASS). Los resultados sugieren que los niños con ASA muestran menos motivación social que los bebés.

Movimiento ocular para la comunicación.

Tanto los bebés como los padres suelen usar su voz u otros signos para compartir experiencias. Los niños pequeños pueden captar la atención de un adulto haciendo ruido. Esta es una forma importante en que los bebés aprenden lenguaje y habilidades sociales. Sin embargo, antes de que puedan hablar o mostrar, los bebés usan sus ojos para influir en sus padres. Pueden mirar de un lado a otro entre sus padres y un gato, un globo o un pájaro para mostrar su interés. Esta comunicación temprana y silenciosa ahora ha sido investigada por los investigadores. Querían averiguar si había diferencias en los bebés de diez meses examinando sus movimientos oculares, teniendo en cuenta el riesgo de autismo.

Eye-Tracker registró movimiento ocular

El estudio incluyó a niños que tenían hermanos mayores con autismo. La mayoría de los hermanos menores de niños diagnosticados con TEA se desarrollan normalmente. A pesar de esto, es más probable que se les diagnostique ASA que la población general, informan los autores del estudio. Como grupo de control, los investigadores utilizaron niños en quienes el riesgo de ASA no aumentó. Un total de 112 bebés participaron en experimentos lúdicos, mientras que un llamado rastreador ocular grabó su mirada. Los resultados muestran que los bebés con autismo no toman tanta iniciativa como normalmente lo hacen para comunicarse con los adultos.

¿Cómo se organizó el experimento?

Los bebés estaban de rodillas durante el examen cuando una lámpara inusual y colorida de repente comenzó a parpadear. La lámpara parpadeó durante diez segundos para que el niño tuviera tiempo de comunicarse con los investigadores sentados al lado de la lámpara. Una pared entre los investigadores y la lámpara sugirió al bebé que los investigadores no podían ver la lámpara. Se midió dónde y con qué frecuencia los niños cambiaron su mirada utilizando la tecnología de seguimiento ocular. Esto contó con qué frecuencia el bebé cambió su dirección de visión y también registró hacia dónde se dirigía la mirada del niño.

¿Qué reveló la investigación?

Todos los niños siguieron la mirada del investigador, independientemente de si más tarde fueron diagnosticados o no con ASA. Sin embargo, hubo diferencias en lo ansiosos que estaban los niños de atraer la atención del investigador hacia las luces y hacer que se dieran cuenta de la luz. La mayoría de los bebés miraron varias veces entre el flash y el investigador, como si quisieran compartir la experiencia con el adulto. Sin embargo, los bebés que luego fueron diagnosticados con ASA rara vez tomaron la iniciativa de compartir sus propias experiencias con los adultos. Raramente miraban de un lado a otro entre la lámpara y el adulto. Estos niños tenían un mayor riesgo de ser diagnosticados con TEA más adelante en la vida. Los investigadores creen que esto respalda la hipótesis de que los niños con autismo muestran signos de reducción de la motivación social desde la infancia. Los autores suponen que los resultados también podrían ser relevantes para la interacción social fuera de la situación de laboratorio. Las diferencias eran vagas y pueden ser difíciles de ver a simple vista. Sin embargo, es muy posible reconocerlos con dispositivos modernos de seguimiento ocular.

¿Hubo alguna restricción en el estudio?

Hubo claras diferencias estadísticas entre niños sanos y niños que luego fueron diagnosticados con AAS. Sin embargo, la precisión era demasiado baja para predecir lo que sucedería con cada niño. También hubo excepciones en ambos grupos. Por lo tanto, es demasiado pronto para decir si este tipo de medición puede convertirse en un método para la detección temprana del autismo en el futuro. (como)

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Autor y fuente de información

Este texto corresponde a las especificaciones de la literatura médica, pautas médicas y estudios actuales y ha sido revisado por médicos.

Hinchar:

  • Pär Nyström, Emilia Thorup, Sven Bölte, Terje Falck-Ytter: Atención conjunta en la infancia y la aparición del autismo, en psiquiatría biológica (consulta: 15.07.2019), Psiquiatría biológica


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